He tenido un montón de dudas antes de publicar esto. Que quede claro que esto es lo que yo hago, no pretendo que sea lo que hay que hacer. De hecho, en la navegación costera dónde estamos es poco importante: Es mucho más importante asegurarse de que no estamos donde no queremos.
Bueno, a lo que voy:¿cómo uso yo el compás lensático?. Sigo la técnica de la mejilla.
O sea, que lo pego como se ve en el dibujo la brújula a la mejilla, poniendo la lente inclinada de modo que me permita leer la rosa sólo con mover el ojo desde la mirilla hasta la lente.
Esto me da una varianza de 2,5 más o menos, lo que quiere decir que, como se ve en el gráfico,
más o menos el 70% de las veces el objeto estará en +-2,5 grados, pero casi siempre cae en +-5 grados. Esto hace que sea muy importante tomar referencias cercanas. Y por eso a veces tomo simplemente la demora a “el punto más saliente de la costa”. No es muy exacto, pero es cercano.
Para representar esto en el mapa doblado sobre una tablita en las rodillas, lo mejor que he encontrado es el triangulito de las run chart.
La imagen es una composición, así que no va a escala. Las fotocopias de cartas, o las cartas dobladas, tienen una cuadrícula enorme. Gracias a Dios, las run pueden tomar medida en paralelos o en meridianos, así que podemos tomar eso como referencia. Y la run tienen suficiente longitud y no demasiada ¡Y no hace falta nada más!. La corrección la tengo anotada en la carta de antemano, y sí que la aplico. Una cosa es un error de medición y otra un error sistemático.
Al final, no se trata de gran cosa, simplemente saber dónde estoy, y anotarlo en mi cuadernito. Utilizo cuadernos de miquelrius de los de Stonepaper, perfectamente resistentes al agua. Una pasada.
Ahora estoy a punto de recibir una brújula de espejo, un “sighting compass”, con buena pinta. A ver si es más cómoda de utilizar, o más precisa.
Otro punto que, tengo que reconocer, ha sido un error, es intentar utilizar mapas militares.
Entendedme: son muy precisas con la tierra, pero no indican bien los fondos. Una clavada en fango delante de miño, y una retirada a tiempo en rocas que velan, me ha convencido de que, dado que vamos a utilizar la misma superficie (un folio, más o menos), y a la misma escala, no hay una ventaja realmente decisiva con los mapas militares. De todos modos, habría que marcar las zonas de bajos, rocas y demás. Los mapas militares no resultan mucho más baratos para abarcar la misma superficie, así que reconozco que no tienen mucha ventaja. Eso sí: un mayor detalle de lo que hay en tierra ayuda a orientarse también, y en eso las cartas andan algo flojillas.